QUIEN SOY Y PORQUE FOTÓGRAFO

OEAS

Oscar Emilio Angel Sanchez

Hola y gracias anticipadas por estar interesado en mi trabajo fotográfico, por saber quién soy y de donde surgió mi vocación fotográfica; como dirían en la iglesia católica, una vocación tardía…

Empiezo por mi nombre de fotógrafo OEAS es un acrónimo de las iniciales de mi nombre Oscar Emilio Angel Sanchez, el cual he usado desde los tiempos del colegio, para marcar mis cuadernos y libros de aquella época. Hasta hace muy poco, en donde, en mi último trabajo de oficina, marcada de tarjeta y corbata, firmaba OEA, y un compañero del área contable creía y suponía que yo era delegado de la Organización de los Estados Americanos OEA para la agencia de cooperación bilateral en la que trabajábamos. Años después de trabajar juntos me pregunto y le explique que eran las iniciales de mi nombre. Que tal la confusión. Por ello, lo he dejado como mi nombre y marca de fotógrafo.

Soy payanés, educado en el misticismo y religiosidad de la ciudad blanca en lo formal, en lo socialmente correcto y aceptable. Porque en lo humano, en lo cotidiano, en el anochecer de la infancia y en el despertar de la adolescencia fueron otros caminos non santos los que recorrí. Hubo de todo lo que la provincia y una ciudad pequeña ofrecen, el campo, la seguridad de lo conocido y de los conocidos, la libertad de sentir y el despertar de nuevas emociones, sensaciones y sentimientos. No tuve restricción, ni limites… jajaja.

Con inquietudes sociales, preocupación por ayudar a satisfacer las necesidades básicas de los menos favorecidos del Cauca, los indígenas y los afrodescendientes. Por mi madre soy afrodescendiente de los asentados en el Valle del Río Patía. Por mi padre provengo de la colonización paisa que llego a Tierradentro. Mi origen es campesino, por la línea paterna agricultores y músicos, por mi madre agricultores y ganaderos.

En mi época de colegio participe en varias jornadas misioneras durante algunas navidades y semana santas con los paeces acompañando al Padre Álvaro Ulcue Chocue, sacerdote católico Páez y líder de su etnia, asesinado en los años ochenta.

Y como dice el refrán “el que peca y reza empata”. Pues a mí me pico el tábano de la vocación religiosa, la cual me llevo a ingresar al movimiento carismático que por aquellos años, década de los setenta estaba iniciando. Esto mezclado con las rumbeadas de todos los fines de semana, los interminables entrenamientos y partidos de basquetball; no hubo canchas en la que no jugara y equipo al que no perteneciera desde el equipo de salón de clases, equipo del colegio hasta la selección Cauca, ah, y tenía tiempo para mis clases de francés y el deseo irrealizado de aprender a tocar piano. Intenso.

Una vez graduado de Bachiller Clásico a la selva húmeda del Choco donde viví 5 meses con los indígenas y afrodescendientes para discernir y confirmar mi vocación religiosa. En efecto salí para el seminario de la comunidad religiosa Misioneros del Verbo Divino, comunidad religiosa de origen alemán y dedicada a la misión en tierras extranjeras.

Entre cumplir mi mayoría de edad en el noviciado, la definición y gustos sexuales, la soledad y desarraigo de la vida religiosa, las normas y reglas de la comunidad, entre el compromiso con lo social y las seguridades de la satisfacción de lo básico, el inicio de mis escritos, reflexiones, poemas, algunos cuentos y letra de canciones que un novio de mi hermana musicalizo. Los cuales no conservo. Me retire de la comunidad religiosa e ingrese a la universidad.

Soy Profesional en Relaciones Internacionales y Magister en Ciencias Políticas. Durante el pregrado empecé simultáneamente bellas artes y a recibir clases de flauta. Abandone el deporte y abrace la militancia política. Cuando cursaba la maestría y trabajaba en docencia universitaria, escribí varios artículos sobre construcción de paz que fueron publicados en revistas de la universidad. Por motivos, hoy sin valor y razón abandoné bellas artes y las clases de flauta.

En los inicios de mi vida profesional y laboral fui profesor universitario de pregrado y postgrado. Después y hasta hace unos pocos meses trabaje en cooperación internacional en la atención a poblaciones vulnerables, pobres, excluidos o marginados de los procesos sociales y económicos, en construcción de la paz, víctimas del conflicto armado colombiano, población desplazada, experto en la formulación de proyectos sociales para acceder a la cooperación internacional. Trabaje en entidades públicas, agencias de cooperación bilateral y multilateral.

A la par de mi vida laboral; la necesidad de expresarme de otra manera, de permitir aflorar mi emocionalidad, de acallar y limitar mi hemisferio izquierdo y que el derecho tomará las riendas de mi vida diaria, me hice yogui, profesor de hatha yoga, meditador, vegetariano, asistente y participante de cuanta terapia alternativa había; tome cursos de sanguina, carboncillo, jardinería y diseño de jardines y lo más importante empecé hacer fotógrafo aficionado.

Por más de 10 años he sido fotógrafo aficionado y autodidacta con cámara análoga o de rollo. Por mucho, muchísimo tiempo me resistí a las cámaras digitales y en entrar en su mundo. Hoy me encantan y me parece que brindan un abanico de posibilidades para la imaginación y expresión del fotógrafo, sin límites. He tomado varios cursos de fotografía, y una considerable cantidad de fotografías análogas y digitales; en cada viaje tomo por lo menos entre 700 y 1000 fotos.

Así llegue al tiempo del aquí y ahora en donde decidí a mis 52 años dedicarme a la fotografía no como hobby para aliviar o calmar las desilusiones del trabajo, para fotografiar los atardeceres bogotanos, las noches de luna llena, de fines de semana y de los viajes; sino, como profesión y más que eso como estilo de vida y de ser. Dejar que toda mi emocionalidad, sensibilidad y sentimientos se expresen a través del lente de mi cámara y quienes vean mis fotografías tengan contacto con una parte de mí ser interior.

De mi trasegar por las distintas manifestaciones artísticas es en la fotografía donde me siento pleno, tranquilo, libre y espontáneo. Además que una fotografía es música, pintura, poesía, prosa, relato, sentimientos y tiene mi toque interno de fotógrafo.

Si llegaste hasta esta línea, te invito a que recorras mi página sin afán con el corazón abierto y dejando que tu ser interno de encuentre y exprese con el mío.

FOTOGRAFÍAS PARA REGOCIJAR EL ALMA

OEA

  • RSS Feed
  • Facebook
  • Twitter